Hoy quisiera compartir con ustedes la publicación de Haseeb Qureshi, empresario, bloguero y profesional del poker (que es lo que menos nos interesa para lo que quiero hacer referencia). Se trata de Ten rules for negotiating a job offer (Diez reglas para negociar una oferta de trabajo).

Les voy a compartir en el transcurso del día lo que me parece una publicación brillante,  traducida a nuestro idioma,; y a los que les parezca igual de interesante que a mi, los invito a discutir sobre el tema.

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P.D: Estamos poco a poco creciendo, lenta pero constantemente (me encanta y me emociona), creo que se debe a que además de ser un blog personal donde me gusta compartir un poco sobre mí, comparto mis reseñas, hago recomendaciones sobre libros y opino sobre temas varios. Debido a esto, agrego esta nueva categoría llamada Matriz de opinión, para acercarme más a todos ustedes que tienen la dulzura de pasar por aquí y leerme, y hasta algunos me comentan seguidamente ❤ Les he tomado mucho cariño, que en esta plataforma los leo y conozco a través de sus publicaciones. Gracias a todos y a los que recién se incorporan, les doy una calurosa bienvenida. Estoy aquí. Estamos aquí. 

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Paula

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Me atraparás al vuelo, y nunca en la pared y si me dejas aire en tus líneas dormiré palabras de una musa de baja maternal. Puede, que al fin me conozca muy bien, si fueran puntos grises mis rarezas, cada tara que creé, de seguirlos con un lápiz, al final verías mi cara en el papel

Por eso estoy por aquí otra vez, rebuscando en mi almacén esa palabra, cónsul de mi timidez. Ojalá encuentre la forma, más me vale, tengo un tema que acabar

¿Si no aparece nunca? ¿O entiendo que no di con la palabra justa? Y cuando al fin la encuentro llega aquel mar de dudas, si cuando me decido tú me detienes, siempre. Me aprietas justo aquí y dices “no”, mi leal traidora inspiración, cuando apareces menos soy… Y soy yo

Te quedarás dormida, menuda novedad, es peor mi “geniocidio” cuando no te dejo hablar. En la autopista de la vida si te saltas la salida hay que esperar. Puede, que no haya aprendido a aceptar que escuadrones de moral judeocristiana con su culpabilidad, nos seguirán por tierra, por el aire y sobretodo por amar. Puede, que esté demorando la acción, a los doce tuve un sueño en que ganaba, pero el sueño me venció. Desde entonces mis derrotas son las huellas del carnet de ese tal Yo. Ahora escúchame, ya he encontrado la palabra justa. Mejor prepárate. Tiene algo que a todos asusta. Sí, la voy a soltar, la quiero soltar

Pronunciaré “esperanza”, la gritaré por dentro si es lo que hace falta. La escribiré mil veces, me alejaré de espaldas. Quizás de repetirla algo me quede. No puedo permitir tu negación, mi leal traidora inspiración de intermitente aparición. Como un ángel hallado en un ascensor

¡Qué bien funcionas como recuerdo!

El poeta Halley. Love of lesbian.

Falta el epílogo todavía, por Joan Manuel Serrat. Estas letras no tienen pérdida. Se las regalo para que tengan un hermoso día.

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Paula

Con palabras que se formaban muy despacio con su letra infantil escribió: «Me pregunto si todos los miembros del comité han muerto. Si es así, lo siento. Perdí el rumbo. Es una pobre excusa para mis actos, pero juro que es la única válida. El hombre oscuro es tan real como la supergripe, como las bombas atómicas que todavía están depositadas en alguna parte dentro de sus cubículos blindados. Y cuando llegue el fin, y sea tan horrible como los hombres buenos siempre supieron que iba a ser, a medida que avancemos hacia el Juicio Final, sólo podré alegar una cosa: estaba equivocado.»

Harold Lauder. The Stand.

Una no nace mujer, se vuelve una.

Para ti, que luchas a diario.

Mirarte al espejo es una lucha que sientes ya perdida antes de acercarte lo suficiente como para que tu visión deje de parecer borrosa. ¿Estás haciendo las cosas bien? ¿Es esto lo que te imaginabas cuando tenías 12 años y te creías suficientemente madura junto con el sangrar de tu entrepierna? ¿Eso que te pasó por la mente cuando a una edad todavía de niña, decidiste que podías manejar lo que trae consigo el entrego? Sea tu caso o no, estoy aquí para decirte que está bien no estar lista; está bien sangrar por la herida; está bien trabajar y luchar por lo que quieres y te parece justo; está bien perder los papeles; está bien reaccionar “exageradamente” si para ti lo que significa es que estás siendo tú y es la forma de drenar el dolor, cuando no hieres intencionalmente a alguien; está bien tener muchas parejas sexuales, trata de ser responsable; está bien haber tenido muchas parejas y querer enamorarte; está bien haberte guardado porque no te sentías lista; está bien entregarte sin reparos sólo porque te sentiste conectada; está bien decir lo que piensas; está bien luchar por tus derechos cuando los sientes violentados; está bien callarte porque no te sientes preparada para enfrentar la reacción de otras personas, tómate tu tiempo; está bien acusar al culpable; está bien recapacitar de tus acciones cuando has errado. NO ESTÁ BIEN acusar a alguien más de una situación en la que tuviste participación y tienes parte de la culpa, sin asumir tu rol como corresponsable; no está bien victimizarte; no está bien aprovecharte de tu condición de víctima para herir a otros; no está bien tergiversar un piropo que en el fondo sabes que fue inocente para una venganza personal que no es culpa de nadie más. No tomar en cuenta todas estas aseveraciones, y aquí me tomo la libertad de hablar por todas las mujeres que han sido abusadas de alguna manera por un hombre, es una cachetada en el rostro para todas aquellas verdaderas guerreras que vivieron, reunieron toda su fuerza y superaron un abuso.

El objetivo de todo esto, si no lo han descifrado todavía es que me encuentro cansada de lo que ha traído consigo los temas abordados anteriormente. Tú, como mujer, sabes cuál es el punto de todo esto; y si estás en desacuerdo con algo, te invito a exponer tus motivos, no sin antes por supuesto tomarte la delicadeza de releer lo anterior para asegurarte que tu argumento no herirá, estará fuera de lugar o cae en el cansino círculo vicioso de la victimización. Una vez más dejo clara mi postura anti-victimización. Mujer, espabila, eres más que todo esto. Eres arrechísima, no dejes que nadie te lo quite, eso te incluye a ti misma.

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Paula